
El Berlin de Lou Reed (1973) viene con la discutible fama de ser el disco más triste de la historia del rock. A ver, alegre no es esta historia de drogas y malos rollos con niños de por medio, pero se me ocurren una docena larga de discos con mas poder depresivo y que no citaré por si algún día nos da por hacer una encuesta al respecto entre nuestros lectores. Siempre me ha parecido que lo que lo salva de caer en el melodrama es el distanciamiento del autor, que narra los hechos en pasado como una necesaria terapia para curar las heridas. Por eso, a medida que pasa el tiempo, cada nueva relectura aumenta esa distancia emotiva frente a una historia que en sí es terrible.