Pocas cosas hay más irritantes en este mundo que el sonido de un teléfono móvil durante un concierto. Sobre todo si el concierto es de música clásica y especialmente si se está escuchando a un solista. Y si molesto es para el espectador que disfruta de la música, imagínense para el interprete concentrado en la ejecución de la obra. Tantas veces le habrá pasado al pianista canadiense Marc-André Hamelin que hasta ha “compuesto” un vals para acompañar a la popular melodía de los teléfonos Nokia cada vez que suene durante sus actuaciones. Música, maestro!
REPLICANTE
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Jajaja, que bueno!!, y además con su apellido seguro que se lleva fuera del pueblo a todos los que tienen móvil!!
¿Qué pasa, que no váis a dejar de recordarme que me dejé el móvil conectado en el concierto de Mick Harvey…? Unos cabrones, eso es lo que soís los dos, el Profe y el Juanma…
Jaja, sinceramente amigo Carrascus no reparé en esa circunstancia, estaba incluso más pendiente de la moza que me acompañaba que del concierto en si… aunque me fui a casa igual que vine…
Es que las mujeres son aún menos confiables que la tecnología, querído JuanMa…
A todo esto… se chiva mi irreprochable agenda de que hoy es el cumpleaños del Profesor Franz.
¿Diecicuántos, por cierto?
Felicidades, Herr Professor.
¿El cumpleaños de quién…? ¿El profesor qué…? Creo que me suena ese nombre…
Me temo que su agenda no es tan irreprochable como usted presume, querido Microalgo, pues hoy no es mi cumpleaños. Es más, se lo aclaré el año pasado y ya veo el caso que me ha hecho:
http://www.deconstruction.info/replicante/2009/02/06/because-we-are-your-friends/
En cualquier caso muchas gracias a usted y a los miles de lectores del Replicante que se han apresurado a llamarme para desearme todo tipo de parabienes, aunque lamento el tiempo y el esfuerzo malgastados ya que las personas de mi edad y posición social no celebramos cumpleaños, algo que sin duda sabrían si leyeran mis textos:
http://www.fotolog.com/profesorfranz/48977165
Pero como usted sólo lee a Benítez Reyes…
Me cago en toa mi puta calavera.
¿Es el diez o el ocho? Porque si no corrijo la torrija, el año que viene volverá a pasar lo mismo.
Y vale que Usted no lo celebre, pero yo sí. Hosanna.
Aunque pueden comprobarlo en la página de efemérides de cualquier periódico serio (Financial Times, pongo por caso), comunico a todos los lectores del Replicante que mi cumpleaños es el día 11 de febrero. O sea ayer.
Y que si les hace ilusión, felicítenme sin miedo. Y si desean regalarme algo no seré yo quien se lo prohiba, vamos.
El día 11, o como diría un vendedor de cupones que conocí en Almería, “la escalera”, esto es, tres días después de “la papa”, cuatro antes de “la niña bonita” y once de “los dos patitos”.