Decidí vender mi alma al diablo. El alma es lo más valioso que tiene el hombre, de modo que esperaba hacer un negocio colosal.
El diablo que se presentó a la cita me decepcionó. Las pezuñas de plástico, la cola arrancada y atada con una cuerda, el pellejo descolorido y como roído por las polillas, los cuernos pequeñitos, poco desarrollados. ¿Cuánto podía dar un desgraciado así por mi inapreciable alma?
-¿Seguro que es usted el diablo?- pregunté.
- Sí, ¿por que lo duda?
- Me esperaba al Príncipe de las Tinieblas y usted es, no sé, algo así como una chapuza.
- A tal alma tal diablo -contestó-. Vayamos al negocio.
“El socio”.
Al contrario que mi estimada arpía Trinidad, yo tengo idolatrada a Cádiz. Seguramente la razón sea que no vivo allí, pero que siga siendo una ciudad muy paseable me encanta, y como forastero, siempre descubro algo interesante.
Y fue así como en un paseo primaveral previo a unas ricas tapas y wi fi gratis, acompañado por mi amiga Barbie Estressada y su consorte el ilustre Profesor Franz, acabé en la Librería Manuel de Falla en la Plaza de Mina, negocio llevado adelante con esmero por Don Juan Manuel Fernández, librero de profesión y de devoción.
Rebuscando entre sus estantes -los libros son otro de mis grandes vicios- encontré este ejemplar que hoy os comento, y que me llamó la atención por estar publicado por la editorial Acantilado, que tiene en su interesante catálogo un gran número de excelentes autores europeos -mi bien amado Danilo Kis por ejemplo-.

“Juego de Azar” es un volumen compuesto de pequeños relatos cargados de acidez e ironía, donde se retrata, a veces de manera dolorosa, otras de manera absurda, pero siempre genial y rebosante de negro humor, el modo de vida del hombre occidental.
Según el breve esbozo de su biografía que aparece en la web de la editorial “Slawomir Mrozek (Borzecin, Polonia, 1930) estudió arquitectura, historia del arte y cultura oriental. Antes de darse a conocer como escritor, obtuvo cierto éxito como periodista y dibujante satírico. A partir de 1957, su carrera literaria se desdobla en dos facetas, la de autor dramático—que le ha merecido un reconocimiento universal y un extraordinario éxito popular—y la de narrador. Entre sus relatos destacan los reunidos en Juego de azar (Acantilado, 2001), La vida difícil (Acantilado, 2002) y Dos cartas (Acantilado, 2003). También las novelas El pequeño verano (2004) y Siempre hacia el sur (1961), así como los libros de relatos La maleta, Cuentos radiofónicos, El elefante y Los portaplumas.”
Decidí comenzar una nueva vida. Categórica e inapelablemente. Solo quedaba una cuestión por por decidir: ¿a partir de cuándo?
La respuesta no dejaba lugar a dudas: “a partir de mañana”.
Al despertarme al día siguiente constaté que una vez más era “hoy”, igual que “ayer”. Puesto que había de comenzar una nueva vida a partir de mañana, no podía comenzarla hoy.
“No importa -pensé-. Mañana será también mañana”.
Y pasé tranquilamente el día a la antigua. No solo sin remordimientos de conciencia, sino lleno de buenos sentimientos y reconfortante esperanza.
Pero por desgracia, el día siguiente era de nuevo hoy, igual que ayer y anteayer.
“No es culpa mía -pensé- que algún demonio no pare de cambiar el mañana por el hoy. Mi decisión sea irreprochable e irrevocable. Intentémoslo una vez más, acaso el demonio se canse y mañana sea por fin mañana”.
Desgraciadamente no fue así. Seguía siendo hoy y nada más que hoy. Acabé por perder la esperanza. “Todo parece indicar que nunca llegará ese mañana -pensé-. ¿Y si comienzo la nueva vida no a partir de mañana sino a partir de hoy?”
Extracto de “Una nueva vida”
Ahora que quien más quien menos piensa ya en las vacaciones, creo que éste es un buen libro para disfrutar en nuestros momentos de asueto. Recuerden: ![]()
Slawomir Mrozek “Juego de azar”
Traducción de Bozena Zaboklicka
y Francesc Miravitlles
Narrativa del Acantilado, 4
Relatos
ISBN: 978-84-95359-33-9
112 páginas – ¡8 €!
Creo que voy hacerte caso me compraré el libro, con lo que he leído es suficiente para despertar mi interés.
El relato es mi genero favorito por excelencia seguido de la novela negra a la hora de buscar lectura, y después de varios intentos que últimamente he tenido con libros que se las prometian muy buenas y se me han quedado atragantados a medias creo que ésta propuesta tuya viene a salvarme la vida.
No conozco a éste autor pero solo con algunas de sus frases a logrado atraparme.
” A tal alma tal diablo, vayamos al negocio ” Joderrrr, no me digan que no es bueno
La verdad es que el libro es bastante ameno y se “bebe” de un tirón pues los relatos tienen cuatro o cinco páginas a lo sumo, y esto viene bien para cogerlo en momentos en los que tienes poco tiempo, o si te apetece leer algunos minutillos antes de dormir…
Lo malo es que cuando lo acabes querrás más y andarás a la librería a encargar más. En la web de la editorial Acantilado los puedes comprar online también.
Útimamente sólo me llevo disgustos al leerle. Así que usted ha paseado también por Cádiz y tampoco, como con Córdoba, me llamó? En, fin, vamos, que, no, será, porque, apenas, nos, hemos, hablado, y, nos, conocemos, de, tanto… me hace tartamudear comas tanta desdicha.
Me haré con el libro a pesar de todos sus descuidos hacia mí (snif) y le deseo que su rodilla ya se doble para todos los lados sin dolor ni pesar.
Digo yo.
ESA y no otra es mi librería. Yo entro allí, y como Norm en Cheers, ellos saben mi nombre.
Y para allá iré (si puedo esta misma tarde) a comprarme esa maravilla de libro. Aparte de que los polacos me caen bien (les dejé una fortuna a cambio de ámbar la última vez que estve allá), creo que me hace falta ese tipo de literatura.
Estoy con Margherita en que deberían pegar toque y reservarnos un baile, aunque fuera mínimo, cuando hollen nuestra humilde y a veces denostada tierra. Yo le debo (ya no recuerdo ni por qué) al Profesor un contáiner de cerveza, y nunca tengo opción de pagárselo. Y habiendo alcohol de por medio, Margherita aparecerá como el Séptimo de Caballería cuando a cada cowboy bueno le quedan sólo dos balas por cada catorce indios atacantes. Sin embargo, las intenciones de Margherita no suelen ser ni salvadoras ni redentoras. Más bien “reventoras”. Ya tendrán la desdicha de conocerla algún día, ya…
Gracias por la reseña. Un abrazo.
No duden, mis estimados Margherita y Microalgo, que la próxima vez que me acerque por Cádiz será con la intención de encontrarme con ustedes, y dejaré que me sorprendan con algún rincón aun desconocido para mi de mi amada tacita de plata, y si hace falta se acaba en el Pay Pay.
También tengo una visita pendiente a la librería Manuel de Falla. El cuerpo me pide perderme en sus estantes, por mucho que la crisis apriete. ¡Ilusos los que pensaron que el ordenador acabaría con el papel impreso!
Ejjem.
Oh, inocente de mí, me pasé ayer mismo por MdF, a por ese libro (cuando me da, me da). Juan Sin Miedo me mira extrañado. No recuerda haber vendido ese título recientemente. Lo buscamos en su ordenata. La última edición es del ¿91?. El último que vendió… tal vez… fue el 21 de Julio. Sí, de Julio. Del año pasado.
Hombre, no me voy a quejar de la tardanza de la reseña. Nunca es tarde si la dicha es buena. Ya lo he pedido. Mientras, me llevé otros tres. Tch. Meterme a mí en esa librería es como soltar a Victoria Beckam en una tienda de Versacce con la tarjeta de crédito entre los dientes…
Aaaah!, la informática y las bases de datos… Por un lado nos dejan con el culo al aire -sí, lo compré hace un año ya, aunque llevo meses queriendo escribir sobre él- pero por otra parte, viendo que nadie más se lo llevó después de mí creo que da más sentido a mi reseña, pues es un autor merecedor de ser conocido.
¡Ya verá como lo disfruta amigo!
PD: Acantilado tiene dos ediciones de este libro. La mía -con portada a cuadros rojos y negros- aparece como publicada en tirada de bolsillo en 2007.
Esta portada que les adjunté en el post es de una edición creo que más reciente. En cualquier caso imagino que el ISBN no ofrecerá dudas, pues está tomado de la web de Acantilado.
Post Postdata: ¡Cuidado con la Visa Micro, que el verano es muy largo!
Y tanto. Y me piro a Australia en Agosto…
Volveré (me temo) enrolado en un pesquero polinésico, metiéndoles un cuento chino sobre un caladero infinito llamado “Eldorado”, situado entre el castillo de Santa Catalina y el de San Sebastián…
Nada de a Ibiza, ni a San Sebastián, ni siquiera a Túnez… A Australia! Cómo se nota que a alguno le han hecho funcionario este año…
Pues yo busqué el librito en Internet y resulta que a los seis euros que me cuesta la edición de bolsillo Acantilado le quiere sumar otros seis por gastos de envío.
Mejor me acerco a buscarlo y ya de paso hago turismo.
Vaya, a Australia nada menos. marchando una de jet lag. Tenga cuidado con los tiburones pues, y con la visa también, que por lo que me han contado Australia si que es caro.
El Profesor Pródigo ha vuelto, albricias, aunque sea para comentar. Bien, bien, por algo se empieza.
Hola, Profe!!!
Sí, me voy a donde los koalas, pero es a un congreso. Luego, ya aprovecho el viaje y me quedo una semanita más…
Eso sí, lo del tiburón es lo de menos. Lo chungo es el pulpito anillado, la serpiente marina, el cubozoo sanguinario, las arañas, los escorpiones, las insaciables surferas australianas. Quién sabe si retornaré vivo, ay.
Y aún no he firmado mi plaza, así que de funcionario, nada. Ya queda menos, eso sí.
Hablaba con Margherita sobre la ya necesidad imperiosa de tomarnos una cervecita con Ustedes uno de estos fines de semana… ya depuraremos el asunto, ya. Si Sierpes no va a Vea Murgía, lo mismo va Vea Murgía a Sierpes… (es que no me quiero meter con Mahoma, que está la cosa chunga).
Tiene usted razón en dos cosas amigo Micro, lo de las cervezas ya va siendo hora, y las insaciables surferas australianas son un verdadero peligro. Ándese con mucho ojo!!
Ohhhh…por fin mi foto encabezando mis comentarios, gracias Comandante.
Cuando me recupere de la movida de anoche en el concierto de Dylan le haré la prometida crónica.
Como adelanto solo una palabra : EMOCION al límite..
Ya me he hecho con el libro. Con más de uno, por otra parte (que me gusta regalarlos). Me zampé la mitad en la playa el otro día. Magnífico.
¡Gracias por la reseña!
Se los dije!!! Vive Dios que se los dije!!!
Y hale. Libro acabao. Le pasé un ejemplar a la Margherita (pa que no se queje, si en el fondo la mimo tela). Repito: estupendo libro.
El libro es una maravilla sin más ni más…Mrozek es un escritor de lujo. Leí el libro hace años y reencontrar ese relato me hizo tomarlo otra vez y reafirmar lo apenas dicho.
It’s big pleasure to read your articles, will back here soon